Bienvenidos a TOROS EN ECUADOR

Este es tu sitio, amigo aficionado. Lo que aquí encontrarás es un esfuerzo de un aficionado como tú, que siente la fiesta con pasión e ilusión. Desde aquí, intentaré dar mi modesto punto de vista sobre la fiesta; encontrarás también las crónicas de festejos, en distintas partes del territorio ecuatoriano; analizaremos los momentos más importantes de la fiesta en el mundo taurino. Discutiremos también cómo hacer para convertirla cada día en un mejor espectáculo, al menos en nuestro país.

Este es un espacio personal, alejado de la práctica periodística en la que he incursionado, en la que normalmente hay que medir mucho lo que se dice, y muchas otras cosas que el simple sentir de aficionado. Aquí, diré lo que pienso. Si me equivoco, confío en que puedan comprender y perdonar.

Así y todo, procuraré no perder el rigor y objetividad con que se debe ver este espectáculo, para que siga siendo auténtico y eterno.

Fabián

miércoles 3 de junio de 2009

El toro, ¿al servicio de los toreros?

" Israel no quiere valorar la actitud de Joao Folque y del mayoral de Palha, al salir a saludar cuando él se encontraba luchando por su vida, si bien se le nota dolido: "Allá cada uno, allá ellos con lo que hacen. No me apetece hablar de este tema, ellos sabrán lo que hicieron". (tomado de la entrevista al matador de toros Israel Lancho, aparecida en el portal taurino Burladero.com, el día 4 de junio de 2009).


Varios días han pasado desde la tremenda cornada que el torero extremeño Israel Lancho sufrió en la Plaza de Toros de Madrid, cuando entrando a matar -o a morir- un astifino y complicado toro de Pahla lo prendió por el vientre medio y el pecho, infiriéndole una cornada sumamente grave, de la cual según se dice ha sobrevivido casi de milagro. De hecho, según los médicos y los taurinos que se hacen eco del percance, no se recuerda en Madrid una cornada de tanta gravedad en los úlitmos años en el coso venteño.

A mí me ha dejado pensando no sólo la cornada sino el cruce de palabras y de insultos que se vertieron entre el apoderado del torero, Rafael Corbelle y el ganadero de Pahla, Joao Folque, en los que, sin desperdicio, queda servido un tópico sobre el que bien vale la pena reflexionar.

Corbelle, antiguo subalterno de varias figuras del toreo, zorro viejo donde los haya, y a quién se le recuerdan varias picarescas al servicio de sus matadores, le llamó moruchero portugués al ganadero de Pahla, por el terrible y lamentable suceso, como haciéndole cargo de lo sucedido con su torero.

Folque, sin insultos pero con firmeza, refutó sus acusaciones pidiéndole mesura y reflexionando a la vez sobre la dureza de la fiesta -que es un hecho- y que no puede atribuirse el percance a la mala intención del ganadero para criar animales peligrosos y que busquen herir o hacer daño a sus lidiadores.

El toro, continúa Folque en sus descargos, no puede estar al servicio del torero, y es absurdo
pensar que un ganadero pretenda criar toros con el único objeto de matar o hacer daño.

Para mí que el ganadero tiene toda la razón, más allá de que no debió haber permitido que su mayoral recoja una ovación, aunque la haya merecido, en consideración y solidaridad con el torero herido.

Corbelle, por lo demás, se hace cargo de la tragedia de su poderdante -que es totalmente entendible-, pero está equivocado. Para mí, el es en parte responsable de todo el rollo, pues negoció la actuación de su torero con la "moruchada" de Pahla.

Él, es responsable de entender y saber calibrar las capacidades y facultades de su torero como para medirse con una u otra ganadería; si le escogió esa oportunidad con semejante hierro ganadero en plaza de tan seria responsabilidad, sería, digo yo, porque sabía que su torero era capaz. Asumió, en su nombre y en el de su torero, todos los riesgos que supone ponerse frente a toros fieros, complicados, ásperos y hasta peligrosos, como estos de Pahla.

Pero por otro lado, ¿quién ha dicho que el toro de lidia tiene que ser una monja de la caridad o un borrego, como los que vemos al uso del día de hoy? ¿No será más bien que a eso nos han acostumbrado y se han acostumbrado los taurinos y toreros de la actualidad? ¿No será que, en la búsqueda del toro bonancible y con "toreabilidad" hemos desfigurado la esencia misma del toro de lidia?

Yo creo que la cosa va por ahí. La naturaleza del toro bravo es acometer, coger, herir. Esa es su razón de ser, porque lo lleva en los genes y además, porque eso es lo que requiere la fiesta brava. Me parece que por ello, además, se torean TOROS DE LIDIA y no PERROS DE PRESA.

El toro de lidia, ese bellísimo y altivo animal, único sobre la faz del planeta, debe conservar su esencia y su naturaleza, que es la de coger y, eventualmente, y que Dios no lo permita, de matar. Porque es un animal fiero y salvaje, por mucho que en las dehesas crezca arropado de todas las comodidades y placeres, hasta su hora final. Pero esa es la razón de ser del toro bravo en

Yo soy partidario del toro íntegro, de ese que pueda transmitir emoción en el ruedo y llegue al tendido; del toro que le dé verdadero sentido a la lidia y a la capacidad y valor del torero.

Yo soy partidario de un toro bravo de verdad que, a más de trasmitir, tenga calidad en sus embestidas, y de ser posible, que derroche nobleza.

Todos queremos ver en el toreo el arte más que el "¡ay!", pero es evidente que el toro es el rey y el centro del espectáculo, y no puede estar al servicio del torero ni de la fiesta. Creo sin duda, que la cosa tiene que ser al revés.

La fiesta debiera de someterse a la esencia del toro de lidia, en su más pura concepción; los toreros deben también someterse a las características de cada toro que le corresponda lidiar, y desentrañar, en lo posible, todas las complejidades que le presente, que para ello tiene a mano su valor e inteligencia. Ahí está la maravilla de la fiesta de los toros. Eso es lo que la convierte en única, y no una secuencia infumable de borregadas, que es lo que se ha visto durante casi toda la Feria de San Isidro en este 2009.

Así debería ser la cosa, para mi modesto entender.

Hasta luego.


martes 19 de mayo de 2009

MADRID, LA QUE DA Y QUITA.

Ha pasado Sevilla, uno de los principales destinos taurinos de la temporada europea, y está en pleno curso el ciclo ferial más largo del mundo, en la llamada "catedral del toreo", en Madrid.

Y de Sevilla sobresalen con luces propias El Juli, Manzanares y Morante. Tres nombres propios que son referente de la fiesta hoy por hoy. Se ha dicho que El Juli realizó lo de mayor condumio y peso de la feria hispalense; Manzanares ha refrendado su gran cartel y el genio Morante ha hecho las delicias de los aficionados, con su toreo de otra galaxia.

El Juli ha estado, justamente, esta tarde en Las Ventas de Madrid, y se ha ido inédito de "su" plaza. Al retirarse, y ante los micrófonos de distintos medios de comunicación, se ha lamentado de la frialdad y la dureza de la afición madrileña. Esa misma que, tardes atrás, ha premiado con orejas verbeneras y, según dicen algunos críticos, de poco peso, trasteos de toreros de poco renombre -que no por ello dejan de tener importancia, desde luego- o que en todo caso, no merecieron tan significativo premio.

¿Qué pasa en Madrid? ¿Qué busca la "entendida" afición madrileña con esa bronca contra los toreros figura?. A los toreros que lo han alcanzado todo hay que exigirles más, desde luego. Así tiene que ser, pues por algo son las figuras. Pero ponerse a la contra "por default", por ser El Juli, o incluso ahora también Miguel Ángel Perera -que en su última comparecencia casi se deja la vida en la arena de esa plaza-, no se explica.

Ya veremos los videos y leeeremos las crónicas sobre la tarde de hoy, para ver qué dimensión dio cada uno. Pero desde luego que dan ganas de creer que Madrid entroniza y decapita toreros por capricho, por moda.

Hace un año, José Tomás marcó dos de los hitos más grandes de la historia taurina de esa plaza, y su ausencia en esta feria aparentemente no ha causado ninguna sorpresa entre la afición. Si siete orejas en dos tardes consecutivas, con tres cornadas graves en las carnes no son suficientes argumentos para exigir la presencia de este tipo de toreros, el valor de la vida y la muerte y el esfuerzo que hacen estos seres frente a los toros apenas tiene sentido.

El torero que se juega la vida frente al toro lo hace, desde luego, porque así lo siente y lo desea, pero también busca el reconocimiento y la gloria, a través de inmortalizar su nombre en la afición y en la historia de la tauromaquia.

También de ello vive la fiesta de los toros, no hay que olvidarlo.

Vamos a ver a qué torero le tocará la dulce lotería de ver su nombre ensalzado al final de esta feria. Y ya veremos también cuál figura será decapitada este año por los entendidos aficionados venteños.

miércoles 25 de marzo de 2009

HOLA DE NUEVO...

Comienzo por pedir disculpas por la ausencia tan prolongada. Y al tiempo, agradezco infinitamente a todos quienes han seguido visitando esta página, aunque siempre se encontraron con las viejas entradas, ya medio empolvadas desde el pasado mes de diciembre. Lo siento de veras.

Precisamente esa es la función de un "blogero": mantener el sitio actualizado y seguir captando el interés del visitante; brindarle la oportunidad de conocer, aprender, o simplemente entretenerse leyendo aquello que uno pueda aportar.

Creo que esta ausencia refleja un poco la crisis que vivimos en todo lado. Ecuador no es la excepción, y más bien, los problemas se han dejado sentir de modo impactante. A más de lo político, de lo que no voy a hablar para no herir susceptibilidades, el marco económico y la situación del país han merecido mi atención prioritaria, y por eso me he alejado un poco, sintiéndolo mucho desde luego.

Aún así, el toro está en mi cabeza y en mi alma todo el tiempo, y casi como un acto reflejo y repetitivo, busco mantenerme actualizado y al tanto de todo lo que ocurre en el planeta taurino. Quiero decir que no he dejado de visitar los sitios de información más relevantes, de indagar qué sucede en el medio local, y cuando me es posible, asistir a tertulias, charlas y reuniones con aficionados y gente del toro.

A propósito, debo felicitar y dar mi enhorabuena al matador de toros y empresario José Luis Cobo, por la iniciativa suya de montar una corrida goyesca en la Plaza de Toros Belmonte, en la que intervendrían, en mano a mano, el matador ambateño Juan Francisco Hinojosa y el recientemente alternativado Martín Campuzano. Según dice la noticia, el festejo está previsto que se realice el domingo de Resurrección, a las 12h00. Un festejo que, sobre el papel, luce fantástico y muy atractivo.

¡Esto es lo que hace falta! Creatividad y compromiso con la fiesta. La actividad taurina en nuestro medio -y especialmente en la ciudad de Quito- debe ser más prolífica, sobre todo si queremos que siga gozando de buena salud y tenga una larga vida. Sé que es complicado, que supone altos costos para quien organiza, y que quizá hasta falte la materia prima fundamental para poder cuajar más espectáculos -hablo del toro, desde luego-, pero en todo caso tampoco vemos que se planteen opciones o alternativas. Al fin y al cabo, casi siempre vemos los tendidos llenos en la plaza, lo que permite pensar que al final del día el empresario verá una utilidad interesante luego de cada festejo.

Repito, falta creatividad, interés... quizá afición.

Una vez más, mi enhorabuena a la iniciativa de la corrida Goyesca,a la que acudiremos gustosos, por supuesto.

LA TEMPORADA EUROPEA

Pasando a otra cosa, pienso en la temporada europea que ha comenzado y los primeros resultados que ha arrojado hasta ahora. Me inclino a pensar que los grandes protagonistas de este año taurino volverán a ser, sin duda, Julián López El Juli, José Tomás y Miguel Ángel Perera.

Lo hecho por ellos en estas primeras ferias de la temporada son toda una declaración de intenciones, y se proclaman como las "cabezas de serie" de la temporada. No vamos a apostar ni nada parecido, pero me parece a mí que sobre estos señores toreros girará buena parte de la fiesta durante el año 2009.

Ahora bien, hay que ponerle mucho cuidado al otro "genio", Morante de la Puebla, pues luego de haber abierto la boca y generado un relajo de proporciones con sus declaraciones, tendrá que emplearse a fondo en el ruedo para no quedar como pañuelo usado. Tengo la certeza que así será.

También habrá que fijarse y tomar muy en cuenta a Rubén Pinar, que ya ha dado un importante toque de atención en Valencia. A él quizá se sume el joven Abel Valls, que acaba de dejar una gratísima impresión en la Feria de Castellón, en la que triunfó Perera de forma inmisericorde.

martes 9 de diciembre de 2008

ECOS DE LA FERIA DE QUITO 2008: El Juli, Morante y Albán, los destacados de la Feria

Se cumplieron los pronósticos y las previsiones que todos los aficionados hacían antes del arranque del ciclo quiteño del 2008. Finalmente Julián López “El Juli” refrendó, en solitario esta vez, su categoría de gran figura del toreo, demostrado en dos pletóricas y completas actuaciones en el ruedo quiteño, y se llevó la estatuilla del Jesús del Gran Poder.

También dio altísima nota Morante de la Puebla, que encantó y cautivó con su torería y gran disposición para imponerse a ejemplares que fueron la antítesis del toro que le sirve para destapar con rotundidad el tarro de las esencias.

Sebastián Castella, en cambio, que también se anunció tres tardes, no logró acoplarse y estuvo intermitente en sus actuaciones, sin lograr redondear su paso por la feria.

El torero ecuatoriano Guillermo Albán fue otro de los protagonistas del ciclo, volviendo a triunfar de modo rotundo en una plaza en donde es un ídolo indiscutible.

EL TORO

A lo largo de los nueve días se lidiaron un total de 59 ejemplares, todos de las ganaderías y hierros nacionales. Este año debutaba la ganadería y hierro de VISTAHERMOSA, antes Carlos Manuel Cobo, que tuvo un auspicioso entré con el gran novillo Sopladito, lidiado e indultado por el francés Román Pérez la tarde del domingo 30 de noviembre.

Otros nombres y hierros destacados de la feria fueron:

Heredero, de Huagrahuasi, que fue un extraordinario toro que aunó bravura, nobleza y calidad en sus embestidas, y que desbordó en la lidia de muleta al torero ecuatoriano Diego Rivas, la tarde del 4 de diciembre. Este sería, a la postre, declarado el mejor toro de la feria.

Comandante, de Santa Coloma, fue otro gran ejemplar corrido en esta feria, con el que no se acopló el sevillano Antonio Barrera.

Coqueto, de la ganadería de Peñas Blancas, fue otro de los toros importantes de la feria, que sorteó el nacional Juan Francisco Hinojosa, y al que le cortó una oreja. Un toro, ciertamente, de triunfo grande.

Dieron también un juego aceptable algunos ejemplares de la ganadería de La Trinidad, que tuvo además el mérito de enviar encierros excelentemente bien presentados y de preciosa lámina.

No tuvo suerte el hierro de Campo Bravo, que el 2007 presentó dos buenos ejemplares que estuvieron formando parte del grupo de toros importantes de ese año; Mirafuente tuvo un balance discreto, aunque se nota alguna mejoría con respecto al año anterior; El Pinar, hierro hermano de Campo Bravo, pasó también de puntillas en esta feria.

Huagrahuasi y Triana siguen siendo ganaderías protagónicas y garantía de triunfo en la Feria de Quito. De su casa ganadera ha salido el mejor ejemplar de esta feria, además de algunos otros que tuvieron clase y posibilitaron el triunfo de sus lidiadores. Habrá de seguir bregando el buen ganadero José Luis Cobo para volver a llegar a las altísimas cotas de calidad y regularidad alcanzados por estas dos ganaderías el año 2006, cuando tuvo una feria cumbre con varios de sus ejemplares.

Un año más hay que reconocer la irreprochable presentación de los astados de La Trinidad, todos con el trapío como para una feria de la categoría que pretende tener la de Quito. Fueron, en líneas generales, mansos pero muy manejables para sus lidiadores, y bien pudieron haber permitido un triunfo mayor del que obtuvieron los toreros.

LOS TOREROS

“El Juli” volvió a ser el triunfador de la Feria, dejando en la afición un ambientazo para lo que será, suponemos, su actuación en la próxima feria quiteña. En tres actuaciones demostró por qué es máxima figura del toreo. No tuvo, ciertamente, toros propicios para alcanzar un triunfo aún más sonoro y abultado, en lo que a trofeos se refiere, pero con lo que tuvo le bastó para pasear su maestría, rotundidad y afición enorme. Tres orejas fue el balance final de su actuación, pero quizá debió llevarse alguna más, luego de un trasteo que debió premiarse aún ante la ausencia de pañuelos en el tendido. Afición obliga…

Morante de la Puebla fue otro gran protagonista de la feria. Hizo el toreo eterno en sus dos presentaciones, en las que exhibió además un talante muy especial, lleno de entrega y voluntad firme para agradar. Para ello empleó toda su portentosa técnica y un auténtico valor para abandonarse y dejar que su genialidad e inspiración brotaran, para alegría de todos los aficionados quiteños. Él tampoco sorteó ejemplares a modo como para triunfar rotundamente, pero nos dejó el alma llena y con ganas de volver a verlo el año venidero. Ojalá.

El ecuatoriano Guillermo Albán se sobrepuso con dignidad y profesionalismo al percance que sufrió en la primera de sus dos comparecencias, cuando un manso e incierto toro de Campo Bravo le infirió una cornada de dos trayectorias en su pierna izquierda. Remontó la tarde y cumplió con su compromiso. Y dos días más tarde, con la herida aún supurante y sin apenas convalecer del percance, volvió a ponerse delante para realizar una de las actuaciones más completas que se le recuerdan al torero compatriota en el ruedo quiteño. Estuvo centrado y toreando con mucho temple a dos ejemplares flojos pero con calidad y nobleza, y también echando el resto para triunfar a sangre y fuego.

“El Fandi” volvió a “enfandilar” a la plaza con su impresionante capacidad física y su pleno dominio de terrenos y suertes con las banderillas. Otra cosa es ya con la muleta, con la que no logra el torero de Granada redondear sus actuaciones. Si bien también atravesó la puerta grande a hombros, su actuación no fue rotunda.

Sebastián Castella no ha estado tampoco este año al mismo nivel que en años anteriores. Si bien cortó dos orejas a un colaborador ejemplar la tarde del festival, se dejó ir un muy buen ejemplar de triunfo la tarde del 4 de diciembre, al que se dedicó a pinchar reiteradas ocasiones.

José María Manzanares volvió a marcharse prácticamente inédito de Quito, luego de sortear un lote imposible con el que prácticamente nada pudo hacer. Ojalá podamos verlo nuevamente, pues su clase y torería están fuera de toda duda.

Tampoco tuvo suerte César Jiménez, que buscó reeditar su gran triunfo de 2006, sin conseguirlo. Tuvo un lote imposible, a más de que su primero fue muy mal castigado en varas y eso puso al público en su contra, de manera injusta.

De puntillas pasó el sevillano Antonio Barrera, que bien pudo triunfar con el primero de su lote, un exigente pero buen toro de Santa Coloma, de nombre Comandante, al que lo toreo sin apreturas y demasiadas precauciones.

Antonio Ferrera cortó una oreja luego de una labor esforzada y de dar fiesta también con los rehiletes, en el segundo de su lote.

El burgalés José Ignacio Ramos se mostró solvente y lidiador con su dispar lote, al que poco provecho pudo sacarle. Dejó, de todas maneras, detalles interesantes de torero de oficio y maduro.

Volvió a cautivar con su carisma y simpatía el joven torero mexicano Joselito Adame, que cortó oreja en su primero la tarde del 6 de diciembre. En el festival estuvo también entusiasta y centrado con el novillo que lidió, escuchando palmas del respetable.

El rejoneador de Jaén Álvaro Montes tuvo una irregular presentación en Quito, repartida en tres tardes del abono quiteño. Dejó ver reiteradamente su falta de ajuste y ortodoxia a la hora de hacer el toreo fundamental a la jineta, y su labor fue más bien superficial y periférica en la mayoría de sus compromisos. Cortó tres orejas - dos en su primera comparecencia y una en la segunda - dejando un sabor bastante insípido tras su paso por la Feria de Quito. No es Montes el rejoneador para una plaza de la categoría de la de Quito, más aún cuando por su ruedo han pasado figuras como Hermoso de Mendoza, Diego Ventura, Andy Cartagena y Joao Moura.

Los coletas nacionales

Carlos Yánez tuvo su única comparecencia en el “Festival del Recuerdo”. Estuvo francamente desdibujado, inseguro y sin sitio para afrontar el compromiso. Se fue de vacío luego de escuchar un par de avisos.

Guillermo Albán como ya queda dicho, justificó con creces su inclusión doble en los carteles. Su balance final, en dos tardes contratadas, fue de una vuelta al ruedo y puerta grande, al cortar dos orejas a su lote, el día 1 de diciembre. Su crédito y prestigio quedan revalorizados y fortalecidos de cara a lo que sería su participación en la feria del 2009, de llegar a acuerdos con la empresa gestora.

Diego Rivas se llevó el lote de la feria, al sortear con toros de triunfo grande. Estuvo templado y asentado con el primero, al que le buscó el indulto, y difuso y populista con el gran Heredero, de Huagrahuasi que le ofreció en cambio, un triunfo resonante en sus embestidas de gran son y clase. Le cortó una oreja por un trasteo más efectista que de verdad, pudiendo, a ese sí, perdonarle la vida si se fajaba y lo toreaba de verdad.

Juan Francisco Hinojosa también pudo marcharse con triunfo, tras sortear un muy buen ejemplar de Peñas Blancas, que tuvo bravura y transmisión. Acusó su escaso rodaje a la hora de descifrar las embestidas de su oponente, y terminó cortándole una oreja que supo a poco.

Martín Campuzano tomó la alternativa de manera digna y estuvo francamente importante con sus dos oponentes, a los que pinchó reiteradamente perdiendo así un triunfo de clamor la tarde de su doctorado. Así y todo, la gente se entregó a su toreo hondo y de mano baja, valeroso y sincero. Tenemos un torero que puede llegar bien alto, si busca otros horizontes, para continuar su proceso de crecimiento y maduración lo más pronto posible.

En el escalafón inferior, no lograron brillar los nacionales Rafael Rodríguez y Álvaro Samper. El primero tuvo ciertamente alguna opción con el primero de su lote, pero le faltó actitud y convicción para triunfar. Samper estuvo molesto con el viento que sopló incesantemente y con sus oponentes, que no fueron fáciles. Buscó, sin embargo, hacer bien las cosas y estuvo empeñoso y con voluntad.

Curro Rodríguez apuntó detalles sueltos en el Festival, en el que fue incluido luego de una entonada actuación en las novilladas de pre feria. Tendrá que seguir rodando y curtiéndose como torero, pues tiene condiciones.

Los tres novilleros europeos tuvieron actuaciones lucidas. Sobresalió Román Pérez, que indultó al buen Sopladito, de Vistahermosa y cortó otra oreja de su segundo oponente, arrollando en su presentación en la plaza quiteña. José Carlos Venegas es un novillero fino y elegante, al que habrá que verlo y seguirle la pista. Seguramente dirá mucho en las temporadas venideras. Miguel Ángel Delgado mostró también buenas maneras y valor, y logró abrir la puerta grande la tarde del 5 de diciembre, en medio de un tremendo aguacero.

LOS HOMBRES DE PLATA

A gran altura rayaron varios de los subalternos, y de modo especial Juan José San Martín y Milton “El Diablo” Calahorrano, destacadísimos subalternos que son garantía de buena lidia y apoyo a los toreros. Hernán Tapia, y Braulio Almeida han vuelto a destacar en varas a lo largo de la feria.

LA AUTORIDAD

Acertada en líneas generales fue la actuación de la presidencia de plaza en esta feria. Se le apunta, sin embargo, algún fallo a la hora de la concesión de trofeos, cuando debió premiarse sin duda un trasteo tremendamente inteligente y capaz de “El Juli”, la tarde del 1 de diciembre, en el primero de su lote, y ante el cual la autoridad no se inmutó.

Con buen criterio manejó el cambio de toros, cuando éstos se lesionaron en el ruedo. Es verdad que el reglamento es claro en ese sentido, pero las decisiones presidenciales precautelaron el buen curso del espectáculo en ese sentido.

EL PÚBLICO

El público que se dio cita a la Plaza de Toros Quito ha sido festivo y respetuoso, en su gran mayoría. Sabe aquilatar y valorar el toreo bueno, cuando éste se hace presente en el ruedo. Mantiene silencio y se engancha fácil cuando hay un torero que hace las cosas de verdad. Esto fue especialmente evidente durante las actuaciones de “Morante de la Puebla“ y “El Juli” cuando el público se mantuvo expectante durante toda la actuación de los coletas españoles.

Todavía se debate, sin embargo, con ciertos juicios equivocados, como por ejemplo, el de pitar a los del castoreño tan pronto aparecen en el ruedo. O a pitar fuertemente pidiendo las orejas para un torero, que podría incluso interpretarse como una reprobación a su labor.

El aficionado debe aprender a pedir las orejas con los pañuelos, y premiar así trasteos y faenas que, por peticiones insuficientes –según manifiesta la autoridad- quedan sin ser premiadas.

Ha de mantener también un respeto para la autoridad de plaza, que sabemos comete errores, pero a la cual tiene que respetar, y sobre todo, abstenerse de ir a lo personal en los epítetos y gesticulaciones.

lunes 8 de diciembre de 2008

Gran impacto del Programa Taurino "La Hora de la Verdad"




Incontestable. Sonoro. Rotundo. Un año más, como ya viene siendo costumbre durante las transmisiones de la Feria de Quito "Jesús del Gran Poder", el programa taurino radial La Hora de la Verdad, el más antiguo del Ecuador, se ha apuntado otro señalado éxito entre la audiencia taurina del país, a través de RADIO UNIVERSAL, y del mundo entero, a través de nuestro enlace virtual horadelaverdad.net, mediante el cual nos escucharon nítida e íntegramente en todo el orbe taurino.

Más aún, la alianza establecida entre La Hora de la Verdad, el portal taurino virtual mundotoromexico.com, la gran revista especializada 6 Toros 6 y el periódico local HOY, para cubrir todas las incidencias de la feria quiteña, funcionó, una vez más, a la perfección.

Y quizá mayor trascendencia y mérito tengan el despliegue periodístico y profesional del equipo de La Hora de la Verdad en esta ocasión, en unos momentos en los que la fiesta de los toros fue virtualmente sitiada, horas antes del arranque de la Feria de Quito del 2008, por medio de prohibiciones y mordazas impuestas por el Consejo Nacional de Telecomunicaciones, con la clara intención de empezar a demoler la fiesta de los toros en Ecuador, disfrazándola con una supuesta moral descolorida e hipócrita.

Horas de caos e incertidumbre se vivieron antes del arranque del ciclo ferial quiteño como consecuencia de la referida Resolución, que advertía y hasta amenazaba con graves sanciones para los medios radiales que la incumplieran; desde amonestaciones por escrito hasta el retiro definitivo de la frecuencia radial, eran los "castigos" para los infractores.

Ante tan turbulento escenario, varios medios de comunicación, que habían alistado meses antes sus transmisiones en directo desde la plaza de toros Quito para la feria que estaba a punto de arrancar, decidieron abortar su programación taurina para no entrar en conflictos que pudieran poner en riesgo sus intereses.

Así la cosa, muchos se quedaron en el camino, y otros se callaron sin más.

La Hora de La Verdad, sin embargo, decidió ir adelante con la iniciativa, no sin antes haber dialogado con los ejecutivos de Radio Universal y obtener su apertura para salir al aire. La emisora, por cierto, confió en la seriedad, profesionalismo y experiencia de nuestro equipo y decidió apoyar las transmisiones, en actitud valiente que se agradece.

Hay que confesar que anduvimos en zozobra permanente, pues de distintas fuentes nos llegaron advertencias y “recordatorios” de que estábamos bajo la lupa. Desde alguna estación de monitoreo nos seguían la pista y medían la contundencia de nuestro lenguaje a la hora de transmitir, quizá esperando encontrar el motivo para sacarnos del aire.

Pero aguantamos las coladas y los parones, con firmeza y valor, y nos quedamos quietos, corrimos la mano y rematamos siempre atrás y por debajo de la pala del pitón.

Lo que quiero decir es que soportamos las advertencias y recados que nos hacían pensar que quizá mañana no estaríamos ahí, cumpliendo con nuestra misión. Por nosotros no faltó nunca, y eso lo sabe el oyente que nos premió con su audiencia diaria durante la feria. Estuvimos "al pie del cañón", todos los días, para hacer prevalecer el derecho a la información y a la libre determinación de todos nosotros.

Pero desde adentro, de modo vil y bajo, pretendieron callarnos. Los propios “colegas”, que en estas circunstancias debieron ser aliados en la lucha para defender la fiesta y los derechos fundamentales de todos, hicieron "gestiones" para que nos callasen. De eso nos enteraríamos después, con absoluto estupor e incredulidad.

Valió más la envidia y la amargura, que la generosidad y valentía para hacer causa común, en un cometido que es y será de todos: que la fiesta brava siga viva y en plena vigencia. Los enemigos de la fiesta están también adentro, desgraciadamente. Y contra esos también hay que estar atentos.

Pero nosotros cumplimos con nuestra misión, que fue la de poner en antena la feria taurina más importante del país, y uno de los referentes taurinos más importantes del mundo; de llevarla a todo el orbe taurino, y no sólo a la audiencia local – nos han escuchado en todo el mundo taurino, y también en tan remotos sitios como Japón, Canadá, Alemania, Costa Rica, Argentina, etc - para que trascienda y siga vigente, a pesar de protervos ataques dirigidos.

En esto no valen vanidades ni protagonismos. El éxito de La Hora de la Verdad es el éxito de la fiesta taurina en Ecuador, pues junto con otros esfuerzos, pudimos mantener el contraste y no dejar que nos aplasten. Y por eso estamos felices, porque sentimos que hemos cumplido con la afición y con la fiesta de los toros.

Podemos decir con confianza plena que tenemos unos pedazos de amigos en las personas de Paco Aguado y Juan Antonio de Labra, grandes periodistas de España y México, respectivamente, que llevan parte de la quiteñidad en sus entrañas, gracias precisamente a esta unión profesional exitosísima y ejemplar.

Gracias, Santiago, Paco, Juan Antonio. Gracias a todos ustedes, hermanos en la fiesta.

El Juli, máximo triunfador de la Feria de Quito 2008


El joven maestro madrileño Julián López "El Juli" ha acaparado todos los trofeos concedidos para el torero triunfador del ciclo ferial quiteño, en su edición 2008.

Como ya se refirió oportunamente en las crónicas correspondientes, "El Juli" mantuvo un paso arrollador a lo largo de toda la feria, en la que se anunció en tres tardes - dos corridas de toros y el Festival del Recuerdo - dejando demostrado en cada una de ellas que es el indiscutible mandón de la fiesta en los actuales momentos, y al que no se le ve un techo o límite en su precoz maestría.

A continuación referimos el detalle de todos galardones y menciones de la Feria de Quito Jesús del Gran Poder 2008:

Premios de la empresa Citotusa:

- Triunfador y estatuilla Jesús de Gran Poder: Julián López "El Juli"
- Premio "Virgen de Quito", al novillero triunfador del ciclo: Román Pérez.
- Premio al mejor toro de la feria : Heredero, de Huagrahuasi, lidiado el 4 de diciembre por Diego Rivas.
- Premio a la mejor estocada: Joselito Adame
- Menciones especiales para Morante de la Puebla y el novillero Miguel Ángel Delgado.

Premios de la Ilustre Municipalidad de Quito:

- Trofeo "San Francisco de Quito" al triunfador de la Feria: "El Juli"
- Premio a la mejor faena: Morante de la Puebla
- Trofeo "Agustín Galárraga", al mejor torero nacional: Guillermo Albán
- Premio para el mejor toro de la Feria: Coqueto, de Peñas Blancas
- Premio al mejor Quite: Joselito Adame
- Mención especial de la municipalidad para Sebastián Castella , por su entrega, arte y valor para significar el cariño que siente por el pueblo de Quito

Premios Círculo Bienvenida

- Fábula de la Feria: "Morante de la Puebla"
- Mejor ganadero: José Luis Cobo, ganadero de Huagrahuasi y Triana.
- Premio Ángel Luis Bienvenida: Miguel Ángel Delgado.

domingo 7 de diciembre de 2008

9na. de Feria. CRONICA/ Ferrera y Adame cortan oreja

RESEÑA

Casi tres cuartos del aforo cubierto en tarde de viento, sol y lluvia aislada. Se lidiaron cuatro toros de Trinidad (1ro.bis, manso y parado 2do., bravo y con clase; 4to., flojo y 5to., con genio) y dos de Mirafuente (3ro., bravo y 6to., con movilidad y pero sin clase) bien presentados en general. Primero y tercero de lidia ordinaria se lesionaron en el ruedo.

José Ignacio Ramos, palmas y vuelta al ruedo ; Antonio Ferrera, palmas y oreja; Joselito Adame, oreja y palmas tras aviso.

Confirmaron alternativa el burgalés José Ignacio Ramos y el mexicano Joselito Adame.



CRÓNICA

Al cabo de varios años la empresa gestora de la Feria de Quito había programado un cartel de tres matadores banderilleros. La gente acudió de modo importante al llamado del cartel, compuesto por dos toreros españoles y un mexicano, en el que supuso el único cartel en el que no figuró ningún torero de la tierra.

El torero de burgos se las vio con un primer ejemplar que tuvo calidad en sus embestidas y metió bien la cara en la capa. Se aprestaba a ofrecer el tercio de banderillas a sus compañeros de terna, cuando el ejemplar de Mirafuente, que había apuntado cosas interesantes, se lesionó la mano izquierda. La autoridad, con buen criterio, devolvió el ejemplar a los corrales.

En su lugar saltó un colorado ejemplar de La Trinidad, muy ofensivo de pitones y montado hacia la cruz, que fue, además, imposible para la lidia, pues nunca se entregó, echó siempre la cara arriba defendiéndose y buscando el bulto en todo momento.

Lo macheteó por la cara el torero hispano, con oficio y buen hacer, y pasó más de una fatiga para poder despachar al deslucido ejemplar de La Trinidad.

Con su segundo pudo estar algo más a gusto, aunque tampoco el pupilo de La Trinidad fue un colaborador demasiado apto para que su trasteo alcance altas cotas. En todo caso, algo más dejó estar este astado al burgalés, y realizó una faena de tesón, pulso y temple para no molestar las escasas y flojas embestidas del toro. Media estocada en muy buen sitio, bastó para despenar al bruto, y dar una merecida vuelta al anillo.

Antonio Ferrera también vio como su primer oponente, un toro negro y alto de no muy armónicas hechuras, de Mirafuente, se lesionaba una de sus manos, cuando lo pasaba de muleta. Antes, había estado templado y limpio con el capote, y se había prodigado, junto a sus compañeros de terna, en un tercio de banderillas algo irregular. Hasta la lesión del toro, Ferrera corrió bien la mano por el pitón derecho, algo acelerado y con la muleta a media altura.

El que hizo quinto de la tarde fue un toro jabonero sucio, de bella lámina y bien hecho. Muy lucido fue el tercio de banderillas, con ajuste y espectacularidad, que caló en el público asistente.

Su trasteo de muleta fue vibrante y emotivo, pues el toro acometía con genio y bravuconería a la muleta del extremeño. Luego de un pinchazo y una estocada entera algo caída, le fue concedido una oreja, que la paseó ante los aplausos de la parroquia.

Quizá lo más vistoso y lucido de la tarde vino de las ejecutorias del torero mexicano Joselito Adame, cuya simpatía y carisma caló nuevamente entre la afición. Estuvo variado con el capote en el toro de su confirmación, y lució en un muy ajustado y rítmico quite por "zapopinas". Arriesgó con las banderillas, pues el toro apretaba hacia tablas y esperaba mucho, y aquello tuvo mérito.

Con la muleta estuvo templado sobre todo al inicio de su trasteo, mientras el toro tuvo gas y recorrido. Ya con el toro venido a menos, tuvo que acortar distancias y no siempre sus muletazos resultaron limpios. Así y todo, se le aplaudió al hidrocálido su entrega y buena disposición. Mató de una excelente estocada, por ejecución y colocación, y se le concedió una oreja de ley de su oponente. De hecho, la estocada bien podría ser la mejor del ciclo ferial.

El segundo de su lote fue un colorado y serio ejemplar de Mirafuente, con el que brilló nuevamente Adame en un bonito quite por chicuelinas, mostrando su gran variedad con el capote. Cubrió el tercio de rehiletes con corrección pero sin espectacularidad.

El toro llegó a la muleta del mexicano a su aire y sin humillar nada. Joselito le plantó cara en los medios, y estuvo muy valiente y firme, pues además, el viento arreciaba en aquellos instantes, lo cual hacía más complejo aún el trasteo. Debió torear siempre a media altura, por las características de su oponente. Falló con los aceros y se privó de abrir la puerta grande, que hasta ese momento la tenía entreabierta.

sábado 6 de diciembre de 2008

8 va de Feria. CRÕNICA / Tres orejas bajo el diluvio

RESEÑA

Mas de tres cuartos en tarde de diluvio, a partir del cuarto de la tarde. Se lidiaron seis novillos de La Trinidad, muy bien presentados y en tipo, de juego y comportamiento variado y bajos de raza; y uno, de Vistahermosa, para rejones, bravo y con transmisión.

Alvaro Montes (rejoneador) silencio; Alvaro Samper, silencio y silencio tras dos avisos; Jose Carlos Venegas, palmas y oreja; Miguel Angel Delgado, oreja y oreja.

Miguel Angel Delgado salió a hombros.

CRÓNICA

Una entipada y preciosa novillada lidió esta tarde el ganadero de La Trinidad. Sus pupilos, sin embargo, dieron un juego diverso y sin acabar de rematar, sobre todo por la falta de raza de varios de ellos.

Alvaro Samper volvía a Quito luego de su grave lesión de rodilla del año anterior, pero no pudo remontar el ambiente en ninguno de sus dos trasteos.

En su primero estuvo limpio y asentado, toreando con pulso y suavidad a su oponente, que se apagó pronto y se paró. Usó muy mal la espada y perdió trofeo.

Con su segundo estuvo afanoso y trató de echar el resto para no irse de vacío, pero ni el viento imperante ni las condiciones poco propicias de su enemigo le permitieron redondear su actuación. Volvió a pinchar y falló también con el descabello, y su labor fue silenciada.

José Carlos Venegas presentó credenciales de torero serio y clásico en sus dos trasteos y recibió el reconocimiento del público quiteño.

Con su primero estuvo valiente, firme y templado y compuso un trasteo de corte clásico y mayestático que tuvo eco en el tendido. Falló a espadas y su labor fue aplaudida por el respetable.

Volvió a estar firme con su segundo, en un trasteo que fue a más a un ejemplar con clase pero flojo de La Trinidad. Lo mató de un extraordinario volapié y cortó una oreja de peso.

Miguel Angel Delgado estuvo también firme y entonado en sus dos faenas y dejó buen ambiente en Quito. Le cortó una oreja a su primero tras una faena templada y vistosa, bien rematada con la espada.

Hizo un gran esfuerzo con su segundo, un novillo alto y muy ofensivo por delante, bajo el torrencial aguacero que arreció, precisamente, a partir de esos momentos. Pinchó una vez antes de dejar una estocada contraria, y le fue concedida la oreja, con la cual abrió la puerta grande.

Alvaro Montes se coló a última hora en el cartel de hoy. Sorteó un bravo y correoso ejemplar de Vistahermosa que colaboró notablemente para que el rejoneador luciera con sus cabalgaduras, en una labor mal rematada con el rejón de muerte.

viernes 5 de diciembre de 2008

7ma. de Feria. CRÓNICA / Morante es el toreo

RESEÑA

Casi lleno en tarde de climatología cambiante. Se lidiaron dos toros de TRIANA (1ro., manso y flojo, y 2do., noble) y cinco de HUAGRAHUASI (el que hizo 3ro. se inutilizó para la lidia y fue devuelto; 3ro. bis y 4to., mansos; 5to., bravo y con clase; y 6to., muy bravo y codicioso).

Morante de la Puebla, ovación con saludos y oreja; Sebastián Castella, ovación y palmas; Diego Rivas, palmas y oreja.

CRÓNICA

La tarde de hoy se lidió un buen encierro de Huagrahuasi y Triana, que vino a reverdecer sus éxitos de años anteriores, luego de haber experimentado un bajón en el ciclo ferial del 2007.

Y hoy, Quito tuvo la gran suerte de admirar y paladear el toreo de arte en su real dimensión, de las manos del genial Morante de la Puebla.

José Antonio nos regaló un recital de torería, inspiración y valor ante un lote que no le fue propicio para el tipo de toreo que practica, y al que sin embargo supo lidiar y aprovechar a fondo y esculpir así dos obras de una categoría enorme.

Toreó a su primero de forma primorosa y templada con el capote, tanto en los lances de recibo como en un bello y personal quite por chicuelinas, metiendo el mentón en el pecho, jugando con armonía y gracia los brazos, y siempre encajado en los riñones.

Fue haciéndose de su oponente sobre la base de sobarle y esperarle, derrochando valor y sin despegar las zapatillas de la arena. De esa guisa, le sacó muletazos inverosímiles por ambos pitones y fue construyendo un trasteo sin desperdicio, lleno de detalles y genialidad. Todo lo hizo con una gracia exquisita, dándole importancia y categoría a cada nota de su armoniosa obra.

Además, su actitud fue encomiable, pues procuró en todo momento agradar sin afligirse ante las escasas prestaciones de su enemigo. No estuvo acertado con los aceros y todo quedó en una atronadora ovación y la invitación a que recorra el anillo, cosa que el torero no accedió.

Otra obra grande construyó con su segundo astado, que acusó también mansedumbre y fue parándose para terminar buscando el refugio de las tablas. Allí le plantó cara el genio sevillano para torear con pulso y suavidad con la mano izquierda, en muletazos larguísimos y hondos. Igual trato le dio con la derecha, antes de adornarse e improvisar bellamente con los trincherazos, kirikiquís, doblones y molinetes con sabor belmontino, que fueron una verdadera delicia para los sentidos.

Se volcó con verdad en la estocada y dejó más de tres cuartos de espada, algo caída, pero de efecto suficiente para despenar al toro. Cortó una oreja, que en realidad fue poco premio para tan colosal obra. Pero da lo mismo, pues faenas así no tienen ni requieren recompensa terrenal.

Y del cielo bajamos de nuevo al ruedo de Quito para ver dos trasteos bastante terrenales y predecibles del francés Sebastián Castella. Predecibles porque, invariablemente, el torero interpreta el mismo guión para todos sus trasteos, y poco hay para cantar que pueda ser distinto o superlativo.

Aseada, suave y templada fue la faena que instrumentó a su primer oponente, un mansito aunque noble toro de Triana que fue perdiendo gas y movilidad. Acortó distancias Castella cuando el toro perdió recorrido, y lo machacó con su ya conocido repertorio de meterse entre los pitones, presentar la muleta y tirar del toro, ya sea en los circulares o en los cambiados por la espalda. Perdió la oreja que le tenía cortada por su fallo a espadas.

El quinto de la tarde fue un muy buen ejemplar de Huagrahuasi, que se desplazó metiendo la cara con calidad y claridad en los engaños. Embistió con clase a la muleta del francés, que volvió a torear templado y lento en dos series iniciales por el pitón derecho. Su trasteo, sin embargo, bajó de nivel cuando se puso a torear al natural, pues no terminó de acoplarse con el toro por ese pitón.

Empezó a llover y la faena entró en un punto muerto por un momento. Además, el propio torero se disolvió tratando de engachar de nuevo la atención de la gente, sin conseguirlo. Perdió un triunfo importante, porque importante era el toro de Huagrahuasi, que debió irse al desolladero sin sus orejas, que las ofreció de modo generoso. Pinchó dos veces antes de dejar una estocada entera que no tuvo, para colmo, un efecto inmediato en el toro.

El paisano Diego Rivas se llevó el lote de la corrida, y muy probablemente de toda la feria. Sorteó dos extraordinarios ejemplares de Huagrahuasi que también ofrecieron un triunfo grande al paisano, pero que no supo capitalizar.

Toreó templado a la verónica, haciendo abrigar esperanzas de que algo importante podría suceder con ese toro. Brindó muy acertadamente a la señora madre del Presidente Rafael Correa, enviándole un mensaje claro y sin desperdicio, en pro de la defensa de la fiesta, en horas en las que ésta se encuentra sitiada por las acciones antitaurinas de diferentes frentes.

Su faena de muleta fue entonada y asentada, y tuvo estructura. Además, contó con un colaborador ideal, pues el pupilo de Huagrahuasi embistió con dulzura y son. Mediada su faena, empezó a intentar trabajar un indulto innecesario, y se diluyó en el esfuerzo. Lo pinchó y perdió la oportunidad de triunfar con fuerza, ya con su primer ejemplar.

Y qué decir de su segundo, que hizo sexto de la tarde, un al que definitivamente no lo vio ni lo entendió Diego. Heredero fue un extraordinario toro de Huagrahuasi - este sí, de indulto más que merecido- que embistió con alegría, codicia y nobleza. Un toro bravo, siempre a más, para poderlo por abajo, pero al que el torero de la tierra se empeñó en torearlo a media altura y en línea, sin someterlo nunca.

Buscó el toreo accesorio y populista y esquivó el de verdad, que encumbra y da gloria a los toreros. Luego de un pinchazo dejó una estocada entera en buen sitio, y se le concedió la oreja del gran ejemplar de Huagrahuasi, que en realidad mereció volver al campo, para ser cimiente nueva de la ganadería.

Buen viaje, Heredero

miércoles 3 de diciembre de 2008

6ta. de Feria. CRÓNICA / Hinojosa y Montes tocan pelo

RESEÑA

Más de tres cuartos de plaza, en tarde de mucho calor y constantes ráfagas de viento. Se lidiaron cuatro ejemplares de Santa Coloma (1ro., manso y reservón; 2do., bravo y con transmisión; 3ro., complicado y con peligro sordo; y 6to., bravo, correoso y con transmisión), bien presentados y muy en tipo del hierro ganadero; y dos de Peñas Blancas (4to., atacado de kilos y parado y 5to., muy bravo y codicioso); bien presentados, preciosos y armónicos de hechuras.

Antonio Barrera, silencio y silencio; Juan Francisco Hinojosa, silencio y oreja; Álvaro Montes, silencio y oreja.

Antonio Barrera confirmó alternativa en Quito, de manos de Juan Francisco Hinojosa, con el toro Comandante, de Santa Coloma, que pesó 502 kg.


CRÓNICA

El astro rey nos demolió esta tarde de forma inmisericorde con su poder. Mientras tanto, en el ruedo quiteño se corrían varios notables ejemplares que debieron ser mejor aprovechados por sus matadores de turno. Da pena y rabia ver cómo los toros que embisten y dan juego no encuentran la complicidad en sus lidiadores para el éxito.

El caso es que el torero sevillano Antonio Barrera no terminó de encontrarle la miga que tuvo el bravo y encastado ejemplar que hizo segundo de la tarde, un toro cárdeno oscuro de Santa Coloma, que embistió con clase, desplazándose y transmitiendo en la muleta del sevillano. Él, sin embargo, a pesar de que lo pasó de muleta con esfuerzo, anduvo desconfiado y más pendiente del viento.

Y si bien hubo vibración y emotividad en ciertos pasajes de su faena de muleta, no acabó de hacerse con las embestidas del ejemplar. Además, lo pinchó hasta en dos ocasiones antes de dejar una estocada entera con la que despachó al pupilo de Santa Coloma.

Su segundo, de Peñas Blancas, fue un precioso toro, cuajado y con trapío, de capa castaña, que hizo una salida brava y alegre, pero al que le fueron pesando los kilos que llevaba encima a medida que se desarrollaba el trasteo. Empujó con poder y bravura en el caballo y galopó con gran son en el tercio de rehiletes, pero llegó aplomado y parado a la muleta de Barrera, que no pudo más que intentarlo, sin sacar ningún partido a su segundo oponente.

Juan Francisco Hinojosa se encontró también con un gran toro de Peñas Blancas, corrido en quinto lugar; de armónicas hechuras, bravo y codicioso en la muleta, con el cual el paisano no estuvo centrado ni con determinación para aprovechar el triunfo que le ofreció abiertamente Coqueto. Trasteo que fue siempre sobre pies, sin dejárselo llegar ni templarlo, condiciones básicas para “meterlo en la canasta”.

Se tiró a matar con verdad y dejó un espadazo hasta las cintas y en buen sitio, de efecto fulminante. Le fue concedido un trofeo, más por la estocada que por el trasteo mismo.

Antes, había lidiado un deslucido ejemplar de Santa Coloma, que le planteó muchas complicaciones y que, ciertamente, no era nada fácil. Mató de ¾ de estocada caída y fue silenciado.

Álvaro Montes cumplía su segundo paseíllo de la feria. Su primer ejemplar, de Santa Coloma, fue un toro grandón, corpulento y apretado de pitones, que no dio buen juego. Y la verdad sea dicha, tampoco el jinete de Jaén se mostró claro de ideas para plantear faena ante semejante ejemplar; sobraron los desplantes y la preparación de las suertes, pero quedó casi inédito frente a la cara del toro, que acusó tablas todo el tiempo. Además, falló reiteradamente con el rejón de muerte, conjuntando una labor francamente deslucida.

Se reivindicó con el segundo de su lote, un bravo y muy colaborador astado de Santa Coloma, cárdeno claro, que galopó y acometió con fijeza e intensidad a las cabalgaduras de Montes.

Ahora sí, en su cartucho final, se ajustó más en las suertes y le puso mayor rigor a su quehacer. Resultó muy lucida la suerte de la garrocha, con la cual paró a su enemigo de salida. Brilló también con los rehiletes al violín, llegándole mucho al de Santa Coloma y también dejándoselo llegar para llevarlo prendido a la grupa de “Chambao” con el que toreó acompasado y alegre.

A la hora de despachar a su oponente, el rejón de muerte cayó muy trasero y tan sólo cortó una oreja, que bien pudieron ser las dos, de estar más fino con el acero.

Se pasearon pues dos orejas, que bien pudieron ser tres o cuatro más si los toreros hubiesen aprovechado a tope las buenas condiciones de los ejemplares lidiados en esta tarde.