Bienvenidos a TOROS EN ECUADOR

Bienvenido, amigo aficionado. Lo que aquí encontrará es un esfuerzo de un aficionado como usted, que siente la fiesta con pasión e ilusión. Desde aquí ofreceré mi modesto y muy personal punto de vista sobre la fiesta; podrá encontrar también crónicas de festejos, en distintas partes del territorio ecuatoriano; análisis los momentos más importantes de la fiesta en el mundo taurino.

Gracias por pasar por este sitio...

Grai
Fabián

jueves, 21 de octubre de 2010

David White, o el testimonio de una fiesta brava sin fronteras.

En momentos en los que la fiesta de los toros parecería ser una composición de vocablos sucios e indignos, en los que ser aficionado a los toros es casi un ejercicio heroico ante ciertos conglomerados sociales que buscan imponer violentamente “su verdad”, el suceso de la celebración de la tercera edición de la Feria del Aficionado Práctico ha sido toda una reafirmación de que, al menos en nuestro país, la pasión por la fiesta de los toros sigue tan viva como siempre.

Fueron tres fines de semana intensos y con preciosos detalles de torería de todos los alternantes, que en esta ocasión fueron los aficionados, que usualmente acuden a las plazas a ver a los de luces practicar el arte del toreo. Esta vez, y por unos momentos, fueron los aficionados, gente común y corriente –pero con una pasión poco común y nada corriente- los que soñaron ser toreros; los que soñaron el toreo.

Y de este nutrido grupo de aficionados participantes destacó brillantemente el irlandés David White – ¡sí, un irlandés! - que compitió torera y dignamente por el premio al triunfador de la feria, que finalmente recayó en manos de Rodrigo Patiño Terán.

Y aunque la distinción del triunfador recayó en alguien más, David se mostró como un gran aficionado práctico que atesora gran oficio, mucho valor y torería. Este rubicundo y menudo aficionado irlandés nos demostró que la pasión por la tauromaquia no tiene fronteras y que no entiende de razas, ni de culturas distintas y que no es privativa de los pueblos hispanoamericanos. 

Con su actitud y afición desbordantes, David volvió a demostrar que la de los toros es una pasión que invade agresivamente los sentidos de forma irremisible y que cuando entra en nuestro cuerpo y alma, no se va nunca. Que es un dulce veneno, pero que lejos de matarnos, nos da vida a raudales.

¡Viva la fiesta de los toros sin fronteras!

domingo, 17 de octubre de 2010

Feria del Aficionado Práctico: un gran final



Reseña:

La tarde de hoy, en el hermoso paraje de Tambo Mulaló, Provincia de Cotopaxi, se puso el broche final a la tercera edición de la Feria del Aficionado práctico. Rodrigo Patiño Terán y el irlandés David White fueron los triunfadores de la tarde, al cortar ambos las dos orejas de sus oponentes. Al final, Rodrigo Patiño se erigió como el triunfador de la feria, en su tercera edición.

Se lidiaron ejemplares de Santa Coloma, Peñas Blancas, Solano-Peñaherrera, San Isidro, Triana, La Viña y Cerro Viejo, que permitieron, en términos generales, el lucimiento de los aficionados en plaza. Rodrigo Patiño, dos orejas; Juan Sebastián Roldán, oreja; Alberto Rodríguez (Venezuela), vuelta; Álvaro Sevilla, palmas; José Sabay, oreja; David White, dos orejas; Diego Mejía, oreja.

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Los nubarrones negros de la tarde, e incluso alguna inoportuna gota que caía bordeando la hora de inicio del festejo, nos hizo pensar que nos acompañaría un desapacible temporal durante la tarde. Pero a medida que fue llegando la gente, con sus ilusiones y sus nervios, las nubes y las ganas de llover se fueron dispersando.

Rompió el paseíllo y allá iban, con talante parsimonioso y elegante, nuestros amigos; esos a quienes vemos con frecuencia en nuestras casas, en la calle o en el trabajo, vestidos de toreros, para ser y sentirse toreros, una tarde más.

Rompió plaza Rodrigo Patiño, lidiando un grandón ejemplar de Santa Coloma, que tuvo como mayor virtud su gran nobleza. El gordo lo entendió a la perfección desde que se estiró en el primer lance con el capote, con el que saludó austero pero preciso y muy templado. Esa gran virtud de él, de saber correr hacia atrás los toros, como jugando con ellos, no sólo que es vistosa sino que tiene unos efectos magníficos para enseñarlos a embestir.

El pupilo de Santa Coloma se empleó bien y con clase en el caballo de picar y en la faena de muleta mostró fijeza y buen son. Rodrigo Patiño le recetó la lidia perfecta, templando los muletazos, llevándolo largo y sin atacarle demasiado, pues el de Santa Coloma no tuvo demasiada fuerza. Menor lucimiento ofreció el ejemplar por el pitón izquierdo, por el que tendía a echarse y a protestar. Por eso, Rodrigo basó su quehacer en la mano diestra.

Faena muy técnica y estructurada,  que además contó con varios momentos de inspiración e improvisación, pero igualmente ejecutados con poderío y oficio.

Pinchó sin soltar en su primer intento, y en el segundo encuentro dejó casi media estocada, algo caída, pero de efectos fulminantes en el buen ejemplar de Santa Coloma, que a su muerte recibió la vuelta al ruedo, como justo premio a su buen juego. Y a las manos del bueno de Rodrigo fueron a dar las dos orejas del novillo.

Juan Sebastián Roldán pechó con un ejemplar de Peñas Blancas que no tuvo demasiada fuerza, y que además protestaba si se le sometía por abajo. No pudo lucirse mayormente con el capote, salvo su saludo valiente a porta gayola, que fue muy aplaudido por los presentes. Con la muleta se entonó y centró cuando logró tomarle el aíre al novillo, toreando con la mano izquierda; por ahí llegaron los mejores muletazos del trasteo de muleta de Juan Sebastián.

Se tiró a matar con mucha verdad, hasta por dos ocasiones, y en las  dos la espada se fue algo trasera. Sin embargo, destacó su forma de encarar la suerte suprema. Cortó una merecida oreja.

El venezolano Alberto Rodríguez no tuvo su tarde. Sorteó un novillo poco colaborador de Solano Peñaherrera. Procuró ponerse por ambos pitones, pero el acoplamiento nunca llegó del todo. Además, no estuvo tampoco acertado con la espada. Recorrió el anillo como premio a su presencia en esta tarde.

El aficionado ambateño Álvaro Sevilla tuvo una decidida y vibrante actuación ante un encastado y temperamental ejemplar de San Isidro, que a momentos lo desbordó. Así y todo, el joven aficionado se esmeró por templar y someter las embestidas de su oponente y logró pasajes ciertamente interesantes por ambos pitones. De no haber estado desacertado con la espada, seguro habría cortado algún trofeo.

José Sabay ratificó las buenas sensaciones que ya dejó en los asistentes cuando compareció en su primera tarde en esta feria. Su saludo capotero fue vistoso y con cierto empaque, y destacó de el las dos medias verónicas, muy mecidas y plásticas, con las que cerró su toreo de capa. Se dobló poderoso por abajo con su ejemplar para iniciar su faena de muleta, que fue larga y con varios momentos de mucha plasticidad y gusto. Se tiró a matar pero la espada cayó atravesada. El novillo dobló sin darle oportunidad de repetir la suerte. Fue premiado con una justa oreja.

La sorpresa más grata de la feria seguramente fue la presencia del aficionado irlandés David White. De su primera comparecencia salió lanzado directamente a la final, merced a una gran actuación, plena de valor y oficio. Esta tarde volvió a derrochar valor y seguridad, frente a un gran novillo de La Viña, que fue bravo y tuvo transmisión. Toreó David con mucha expresividad con el capote y destacó en un gran galleo para llevar al novillo a la cabalgadura. Su inicio de faena fue sobrio, muy torero y templado. Logró momentos de mucho lucimiento, sobre todo por la emotividad de su trasteo. Mató de estocada al encuentro, que fue fulminante y de efectos espectaculares. El palco concedió una oreja pero el público pidió el segundo trofeo para el irlandés.

Diego Mejía fue otra de las gratas novedades de la feria, y llegó a la final luego de una brillante labor en la tarde de su presentación. Esta tarde el sello de su actuación fue la actitud y predisposición para dar espectáculo; estuvo lucido toreando con la capa, cubrió con brillo el tercio de banderillas y  con la muleta, aunque con altibajos, también dejó algún muletazo estimable. Cortó una oreja como premio a su decidida actuación.

jueves, 14 de octubre de 2010

Presentados los carteles oficiales de la Feria de Quito "Jesús del Gran Poder" 2010

Un nutrido grupo de aficionados a la fiesta ha acudido esta noche al llamado de la empresa CITOTUSA, gestora de la Plaza de Toros Quito, que ha presentado de forma oficial los carteles de la Feria de Quito "Jesús del Gran Poder" del año 2010.

El acto fue presidido por el empresario Juan Fernando Salazar, Presidente de CITOTUSA, quien destacó como hito más importante la celebración de los cincuenta años de la Plaza de Toros Quito y de su feria. En su intervención recordó el legado histórico de la fiesta de los toros en la ciudad de Quito, al tiempo de hacer un llamado a la unidad de la afición taurina para defender, hoy más que nunca, las corridas de toros y la tradición taurina que tiene Quito y el Ecuador.

Luego de ello, pasó a detallar las fechas y combinaciones de la Feria quiteña, que para este año propone la novedad de una corrida goyesca nocturna, hecho sin precedentes para el caso de la Feria de Quito "Jesús del Gran Poder", que se ha caracterizado desde siempre por celebrarse a las doce del medio día. Esto, ha dicho Salazar, en razón de que para el día domingo 27 de noviembre se realizará el Censo Nacional, lo cual impedirá la celebración normal de la feria, justamente en ese día.

Por ello, la empresa se ha visto en la necesidad de estructurar, para el día viernes 3 de diciembre, una novillada con picadores al medio día, y por la noche, a partir de las veinte horas, la corrida de toros al estilo goyesco.

Las combinaciones de los carteles de la feria son las siguientes:


Lunes, 29 de noviembre. 12h00. Toros de Vista Hermosa para Sebastián Castella, José María Manzanares y Cayetano Rivera Ordóñez.

Martes, 30 de noviembre. 12h00. Toros de Huagrahuasi y Triana para Enrique Ponce, Morante de la Puebla y Curro Rodríguez, que tomará la alternativa.

Miércoles, 1 de diciembre. 12h00. Toros de Peñas Blancas para Andy Cartagena, y de Santa Coloma para Rafaelillo y Álvaro Samper.

Jueves, 2 de diciembre. 12h00. Festival Benéfico. Novillos de varias ganaderías para Enrique Ponce, Sebastián Castella, El Fandi, Cayetano Rivera Ordóñez, Martín Campuzano y Álvaro Samper.

Viernes, 3 de diciembre. 12h00. Novillos de La Trinidad para Andy Cartagena, Diego Silveti y
Hernán Tapia.

Viernes, 3 de diciembre. 20h00. Corrida Goyesca. Toros de Mirafuente y Huagrahuasi para
Miguel Abellán, El Fandi y Martín Campuzano.

Sábado, 4 de diciembre. 12h00. Toros de Huagrahuasi y Triana para Guillermo Albán, Sebastián Castella y El Fandi

Domingo, 5 de diciembre. 12h00. Novillos de Mirafuente para Andy Cartagena, Juan del Álamo
y Pablo Santamaría

Lunes, 6 de diciembre. 12h00. Toros de La Trinidad para Víctor Puerto, Guillermo Albán y
Julio Benítez "El Cordobés"

sábado, 23 de enero de 2010

LA FIESTA DE LOS TOROS: Ritos de Vida y Muerte

La fiesta de los toros es un permanente juego con la muerte. Y es, a su vez, la conjugación mística de una serie de ritos que se inician mucho antes del espectáculo mismo. Ritos de una celebración ancestral, en la que el torero se convierte en el “sacerdote” u oficiante de dicha ceremonia. El espectáculo taurino, desde sus mismos inicios, ha estado permanentemente ligado a lo religioso. Prueba de ello son los múltiples íconos y fragmentos del espectáculo que han ido incorporando simbologías, nombres de santos, y otras convicciones religiosas.

TORO Y TORERO: ARTÍFICES DEL RITUAL

El rito inicial es vida misma, que se renueva tarde a tarde en el ruedo taurino. El hombre y el animal, protagonistas del ceremonial, ofrendan generosamente sus vidas.

El toro de lidia llegará horas antes de la corrida al coso taurino, trayendo desde el campo bravo un intenso y hermoso bagaje: los años plenamente vividos en los que maceró su bravura y dio sustancia y forma a la hermosura de su especie zoológica.

El torero, por su parte, ha dejado guardado en un cajón sus años de infancia, pensando en el toro, en la gloria. Desde muy pequeño, el torero sueña con vérselas con el fiero toro de lidia,venciendo generosamente sus miedos y temores más negros,ofrenda que renueva la esperanza de triunfo de la vida sobre la muerte.

Para el torero, el ritual del espectáculo comienza en su soledad, en un cuarto de hotel de cualquier pueblo o ciudad. Se recoge íntimamente para orar y ponerse en manos del Todopoderoso, para que lo libre de todo mal. Para ello, despliega sobre su mesa de noche o repisa toda la imaginería que expresa sus creencias religiosas: estampas de santos y vírgenes, cuidadosamente dispuestos al amparo de una vela; repasa con devoción algunas oraciones que le dan fuerza y le confortan el espíritu.

VESTIRSE DE TORERO

Sobre una silla, como manda la tradición y el ritual, se habrá dispuesto el traje de luces: la taleguilla, colocada cuidadosamente sobre el asiento. Sobre esta, la montera -¡jamás sobre la cama, porque es malfario!-; el chaleco y la chaquetilla, dispuestos sobre el espaldar de la silla, dejan ver sus bellísimos bordados en seda y lentejuela; el capote de paseo espera pacientemente el momento de envolverle al torero, momentos antes del paseíllo, tarea que supone en sí misma casi un rito mismo.

Un par de horas antes de la corrida, y apenas sin haber comido, el diestro comienza el ritual de vestirse de torero. Da inicio su particular pasión, en secreto y a puerta cerrada. Le acompañarán tan sólo su mozo de espadas y alguno de sus más íntimos. El silencio se impone, pues no cabe mayor diálogo ni argumento. Si acaso, romperá el silencio un pasodoble añejo con sabor torero tarareado tímidamente por el matador.

Para el torero, vestirse de luces es un honor y un orgullo. Se cubre la piel del hombre para que resplandezca la armadura del héroe y del mito momentos más tarde en el coso taurino. Cada tarde, el ritual de vestirse de luces evoca dramáticamente a la mortaja, último atuendo del ser mortal que deja lo terreno para trascender a lo eterno.

EL PASEÍLLO

Minutos antes de que se abra el portón de doble hoja del patio de cuadrillas, los toreros pasan quizá sus momentos más angustiosos. La ansiedad y los nervios se dibujan en sus gestos duros o en las sonrisas un tanto fingidas, entre el ir y venir de la gente que rodea a los toreros, en busca de un autógrafo, un apretón de mano o una fotografía con el maestro.

Entonces, es preferible refugiarse en la pequilla capilla de la plaza para ponerse en presencia del Todopoderoso, una vez más. Otros, prefieren un rincón solitario y que nadie ni nada les perturbe; así pueden imaginar la faena soñada… y la gloria.

Clarines y Timbales anuncian el inicio de la corrida. Liados el capote de paseo, los toreros actuantes aprietan fuerte el cuerpo, las manos, los glúteos y miran al cielo o a los tendidos. Se desean suerte, y que sea lo que Dios quiera.

El paseíllo es uno de los momentos más sublimes y ceremoniosos del espectáculo. La elegancia y altivez de los matadores que dirigen las cuadrillas; el colorido y belleza de los trajes; el runruneo de la plaza y los acordes dramáticos del pasodoble que se desgrana de las alturas, acompañan el inicio de la corrida. La suerte está echada, no hay vuelta atrás.

EL TORO: OFRENDA NECESARIA

La ofrenda, elemento indispensable del ritual, es por supuesto el toro bravo. Animal fiero y hermoso donde los haya, nace, vive y muere por y para este ceremonial.

Todo un lujo de ofrenda, que vende muy cara su muerte en el ruedo. Muerte digna, alejada de procesadoras de alimentos, o industrias de balanceados, que transforman animales en subproductos de consumo de las sociedades.

El toro vive, aún luego de muerto porque es fuerza creadora. El toro sale a la plaza y recibe la admiración y aclamación por su belleza sin igual, por su bravura y su soberbia. “Bruto glorioso, divino salvaje, el toro es indomable”, dice de él Gougand.

LA SANGRE IMPRIME VIDA NUEVA

En el sacrificio, la sangre el es medio purificador. En la fiesta brava, la sangre derramada es igualmente el elemento que valida un espectáculo que es más real y auténtico que cualquiera otra manifestación cultural o artística. Toro y torero provienen de la sangre, y expandirla o derramarla es sinónimo de regeneración. Conjunción mística con los elementos naturales: tierra, fuego y sol.

TORO Y TORERO: UNA RELACIÓN INDISOLUBLE

Juntos, toro y torero protagonizarán la obra artística más completa y hermosa que pueda existir. La faena, en sus diferentes fases, es un compendio de toda expresión de arte. Es el epicentro del que han partido verdaderas joyas de la escultura, la pintura, la música, la literatura y la danza, a cargo de sus más insignes exponentes.

LA PUREZA DE LAS FORMAS

Y el ritual continúa con la lidia. Cada capotazo o muletazo deberá ser ejecutado dentro de unos cánones de pureza y verdad para alcanzar lo sublime, para crear arte trascendente. Mientras más cerca pase el toro del cuerpo del torero, habrá más verdad y generosidad; mientras más lento sea el toreo, habrá más pureza. Mientras más en redondo el toreo, más cercano y comparable al cosmos.

LA MUERTE: SÍMBOLO DE ENTREGA

La muerte imprime un sello indeleble a una apasionada entrega entre toro y torero. Ciertamente, la mayoría de las veces es el torero el que se levanta con el triunfo, una vez culminada la suerte suprema. Cuando el torero monta su espada, se entrega devotamente a su pasión y a su propio destino. Este será el único momento de la lidia en el que el diestro perderá de vista las armas mortales de su oponente, para concentrarse en el sitio en el que ha de introducir el acero.

Así y todo, no hay que olvidar que la historia taurina está tapizada de nombres de toreros, muertos también por asta de toro. Es entonces cuando la dimensión de héroe y mito se cumple a cabalidad. Porque el torero es conciente del terreno que pisa y de la muerte que le espera.

Sabe con total certeza cuál será su victimario, y sin embargo se entrega con pasión a ese probable sacrificio; juega con el y entrega su cuerpo frágil a la fuerza descomunal de su enemigo.

La fiesta de los toros vive porque renace cada tarde, con la consumación de toros y cada uno de sus ritos y símbolos. Porque su magia, colorido y dramatismo no la dejan pasar desapercibida. No hay medias tintas ni paños tibios en ella: o se la ama y se la vive con pasión, o se la rechaza.

UN FELIZ AÑO 2010...

Casi termina el primer mes de este nuevo año 2010, y recién yo, pecador, me asomo a este espacio para saludarles a todos ustedes, que me favorecen usualmente con sus visitas y la preferencia de su lectura. Mis disculpas por ello.


Y vayan de paso mis mejores deseos para que este 2010 sea mejor que el que terminó, en todo sentido. Y que Dios bendiga abundantemente la vida de todos y cada uno de nosotros.


Que en lo taurino, tengamos más festejos en todo el mundo taurino. Que venzamos a los antis, pero sobre la base de vencer nuestras propias desuniones y diferencias internas, que es, para mí, el principal enemigo que tiene la fiesta.


Que el mundo deje de calentarse. Que se enfríen las cabezas ambiciosas de los países más ricos del planeta, y que nos consideren a todos como parte fundamental de este mundo, y no una lamentable consecuencia de ir todos en el mismo coche.


Que el toro bravo, ser majestuoso que nos une a todos en la pasión por esta bella fiesta, siga campeando feliz, íntegro y altivo en las dehesas.


Un gran abrazo para todos, y que Dios reparta suerte






domingo, 6 de diciembre de 2009

FERIA DE QUITO. ÚLTIMA DE FERIA.- CRÓNICA: UN GRAN "EL JULI" SE DESTAPA

RESEÑA

Lleno de no hay billetes en tarde de sol y mucho calor. Se lidiaron toros de cuatro hierros distintos: Huagrahuasi (1ro., manso y parado); Mirafuente (2do., noble y colaborador y 5to., noble y colaborador); Vistahermosa (4to., toro muy serio y bien armado, complicado en la muleta); y Triana (3ro. complicado y sin humillar en los engaños; 6to., bravo, muy noble y de mucha calidad). Julián López "El Juli"  (verde botella y oro) oreja, ovación y dos orejas y rabo simbólicos (indulto); Guillermo Albán (azul marino y oro), oreja en el único que mató; Joselito Adame (turquesa y oro), oreja y vuelta con bronca al palco por no conceder la oreja.  Guillermo Albán sufrió fractura de la muñeca al ser alcanzado por el segundo de la tarde.

Apoteósico ha resultado el cierre de la Feria de Quito "Jesús del Gran Poder" en su edición 2009, que concluyó esta tarde. Estábamos anhelando algo como lo de hoy para el cierre, pues la feria, la verdad sea dicha, ha tenido muchos altibajos. Y no siempre por el mal juego de los toros, que también lo hemos anotado, sino porque los toreros, a la hora de colofonar sus faenas, han fracasado en la suerte suprema, dejando el balance artístico del ciclo en mucho menos de lo que se pudo alcanzar realmente.

Pero esta tarde, "El Juli" se destapó logrando conjuntar una obra extraordinaria y armar un verdadero alboroto en el coso de Inaquito. 

Su primer toro fue un soso y manso ejemplar de Huagrahuasi, con el que el torero de Velilla se afanó por meterlo en la canasta, haciéndolo todo él, buscándole las vueltas y atacándole mucho, sin lograr respuesta en el manso. Trasteo esforzado que fue calando de a poco en el tendido y que le ovacionó con fuerza en agradecimiento a su esfuerzo y ganas. Mató de gran estocada en lo alto y le fue concedida la oreja de su oponente.

El que hizo segundo de su lote, cuarto de lidia ordinaria, fue el toro más serio y rematado de toda la feria, quizá. Rajatabla, de Vistahermosa, fue un toro muy cuajado, bien armado y alto de agujas, que tuvo emoción de salida y que transmitió mucho en la muleta del torero español. Una faena para aficionados, pues Julián estuvo muy firme con él, estructurando una faena muy importante y de mérito. De no haber pinchado hasta dos veces, antes de agarrar la estocada que además resultó caída, seguro hubiese cortado la oreja del astado. Todo quedó en una cerrada ovación al rodar el toro.

Tras el percance del torero guayaquileño Guillermo Albán, El Juli se las entendió con el ejemplar que tocaba lidiar al paisano. Agresivo, de Triana, saltó en último lugar al ruedo, y entregó su calidad y nobleza a la muleta de Julián López, que firmó una faena cumbre e intensa, trabajada en unas primeras series sin atacar demasiado al pupilo de Triana, para irlo "haciendo" e ir sacando el extraordinario fondo y clase que tuvo.

Un trasteo redondo, pletórico de muletazos de una profundidad y calidad enormes. El torero de Madrid lo entendió a la perfección y sobre todo toreando al natural, creó los momentos más emotivos y rotundos de la tarde, y también de la feria, pues sin duda alguna, para este servidor esta de El Juli será la faena de la feria. 

El público de Quito, sensible como es, vio la clase del toro y la dimensión de la obra que el torero español estaba construyendo y empezó a pedir el indulto para el de Triana. Tarea a la que se dedicó esmeradamente El Juli, que lució siempre al animal en el centro del ruedo. Y en esos terrenos, precisamente, buscó la igualada el torero para entrar a herir -sabedor de que la gente estaba muy a favor del indulto, desde luego- y a partir de ahí, la solicitud para que se perdonara la muerte al gran toro de Triana creció hasta que la Presidencia de plaza mostró el pañuelo naranja.

Obra cumbre de El Juli en Quito, quizá una de las más compactas, si no la mejor, que se le recuerdan al joven maestro en esta plaza. Al final, dos orejas y rabo simbólicos, para redondear una tarde enorme en Iñaquito.

Guillermo Albán cumplía su segunda comparecencia, luego de que en la tarde inaugural de feria estuviera poco centrado con su lote. Esta tarde, por tanto, la misión era "matar o morir". 

Y con esa convicción salió Guillermo a dar cara ante su primero, un buen toro de Mirafuente, con tranco y transmisión. Recibió con larga cambiada, que ya fue toda una declaración de intenciones. Toreó por verónicas, en un saludo largo y brillante hasta rematar en el mismo centro del platillo. Llevó al toro al caballo con un vistoso y templado galleo y realizó un ajustadísimo y vibrante quite por gaoneras, que caló fuerte en los tendidos.

Su trasteo de muleta fue largo, quizá demasiado, pero de cualquier forma todo lo hizo con temple, gusto y mando, tanto en los derechazos como en los naturales. El torero de Guayaquil evidenció sus ganas y la convicción de triunfar la tarde de hoy, y lo demostró en cada fase de su quehacer. 

Luego de pinchar arriba en el primer viaje, dejó una gran estocada que hizo rodar al toro de modo espectacular. Desgraciadamente, al momento en que el toro rodaba, Albán hizo un desplante y el toro, en un último estertor, se lo llevó por delante propinándole una aparatosa voltereta, de la que salió el torero con su muñeca fracturada. 

La plaza pidió la oreja, ganada a ley y más que merecida y luego de pasearla el torero, fue por su propio pie a la enfermería. Los doctores de plaza detectaron la fractura y fue conducido en seguida al hospital para ser tratado adecuadamente. Una pena por el torero, pero en cualquier caso, su cartel queda intacto tras firmar una gran actuación en la Plaza de Quito, en la que es un torero my querido.

El mexicano Joselito Adame tuvo también una tarde entondada en día de hoy. Su primero, de Triana, fue un complicado ejemplar que no es que diera muchas facilidades al torero. Así y todo,lució en el toreo de capa, haciéndose aplaudir por parte del respetable. 

Cubrió el tercio de banderillas con poco acierto, en tres pares de los que tan solo el primero resultó reunido y vistoso. Con la muleta su trasteo fue aseado aunque algo acelerado. Además, le costó al diestro de Aguascalientes dominar las embestidas del ejemplar, sin que la faena alcanzara cotas más altas. Entró a matar y dejó una estocada defectuosa de colocación, pero la gente pidió con fuerza la oreja y la presidencia la concedió.

Con el quinto de la tarde volvió a estar entonado con el capote, logrando calentar los tendidos en el quite, por zapopinas, que resultaron emocionantes y vistosas.

Estuvo francamente desdibujado con las banderillas, logrando colocar tan solo un par de los cuatro que intentó. Con la muleta estuvo nuevamente aseado, pero sin mayores apreturas y sin atacar demasiado. Mató de un estocadón hasta las cintas, un tanto tendido, que hizo rodar al toro de forma espectacular. La parroquia pidió atronadoramente la oreja, pero la presidencia la negó, decisión que generó una gran bronca en los tendidos, por no conceder la oreja pedida de forma mayoritaria. Dio vuelta al ruedo y saldó así su participación en la feria de Quito.

Cierre intenso y bello el de la Feria de Quito de este año, que tuvo como protagonistas al torero madrileño que asaltó in extremis las alturas  de  los  triunfadores del ciclo quiteño, y al torero de la tierra, Guillermo Albán, que alzó su voz para decir "aquí estoy, y aquí me quedo".

Será hasta el año venidero... si Dios lo permite.







viernes, 4 de diciembre de 2009

FERIA DE QUITO. 7ma. de Abono./CRÓNICA: CASTELLA DESPLIEGA SU MAJESTAD

RESEÑA

Lleno total en tarde muy calurosa y de viento. Se lidiaron cinco toros de TRIANA, mansos y flojos en general (destacó el 3ro, que fue muy noble y colaborador),  y uno de HUAGRAHUASI (6to., bravo, noble y con transmisión). El  tercer toro de la tarde, de nombre Gitanito, fue indultado por el torero francés. Julián López "El Juli" (obispo y oro) palmas y palmas; Sebastián Castella, dos orejas y rabo simbólicos y ovación; Luis Bolivar, oreja y oreja. El torero colombiano Luis Bolivar confirmó alternativa con el toro Lanudo, de TRIANA.

Finalmente rompió la tarde de hoy una Feria de Quito que venía un tanto gafada, ora por el mal juego del ganado lidiado, ora por fallos a espadas de los diestros actuantes. Y hoy, no es que haya habido ese toro que paga un abono, o que queda especialmente en la recordación del aficionado.


No. Lo que pasa es que hoy hubo en plaza un torero que está "que se sale", como se dice coloquialmente. Sebastián Castella mostró otra vez hoy en Iñaquito por qué es una de las principales figuras del toreo mundial en los actuales momentos.


Tuvo ante sí un primer astado de Triana en el que no veíamos -nosotros, pobres seres mortales y pecadores- mayores oportunidades de lucimiento: hizo una salida más bien sosita, rematando sin demasiada codicia en los burladeros; y luego, al envite del torero con la capa, la tomó bien, pero sin demasiado ritmo ni codicia. Eso sí, el toro tuvo una nobleza suprema, que fue a más durante el trasteo de muleta.



Así pues, el francés lanceó templado y sobrio a la verónica, despertando los olés del público presente, que por cierto,  está  muy a favor del diestro, desde siempre.


Con la muleta realizó una faena que fue, en primera instancia, de mucho mimo , sin obligar al toro, y de ir convenciendo las remisas y sosas embestidas del burel, sobre la base de un temple magistral, a pesar de las incomodidades del viento. Faena siempre a más e inteligente de Castella, que tuvo un momento de inflexión al pasarse al toro a milímetros de su humanidad, en un muletazo cambiado por la espalda, haciendo estallar el olé rotundo de la parroquia.

A partir de ahí, la faena fue ganando en intensidad, por la calidad de los muletazos, que fueron ligándose en un palmo de terreno. Largos, mandones y templados fueron los derechazos, y de igual factura también los ejecutados con la mano zurda.


Toreo macizo, sin nada accesorio o superficial, en una obra muy estructurada y de gran importancia. Incluso, hay que decir que el toro era "normal", sin mayores atributos o virtudes que hicieran pensar en un posible indulto, pero que en las manos del francés se hizo"excelente" y fue a más.


Gran trasteo que al final, por así pedirlo la parroquia y por decisión de la autoridad, terminó con el indulto de Lanudo, de Triana. Conveniente o no -ya el ganadero sabrá-,  lo cierto es que el torero estuvo rotundo, y mereció un premio notable, como el de las dos orejas y el rabo que le fueron entregadas de modo simbólico.


Con su segundo volvió a estar aplastantemente firme y templado, ante un ejemplar que de inicio acometió con alegría a la muleta del francés, pero que perdió rápidamente el resuello y se paró. Todo lo hizo el diestro de Beziers, en un trasteo de mucho temple y dominio total sobre su oponente.


Acortó distancias y literalmente se metió entre los pitones para arrancarle, de uno en uno, varios muletazos de mérito. Se pasó un tanto de faena el torero por tratar de agradar a la afición, y eso quizá le pasó factura al momento de ejecutar la suerte suprema. Por ello, pinchó hasta dos veces y tuvo necesidad de recurrir al descabello, con lo cual quedó sin el premio que le hubiese permitido abultar el "marcador" en la tarde de hoy.

La cruz la vivió sin duda Julián López "El Juli", que se estrelló con dos toros mansos, rajados y muy parados, que no permitieron ningún lucimiento al torero madrileño. Lo intentó de modo persitente Julián, sin poder hacer faena a ninguno de sus dos oponentes. Otra vez será;  quizá el domingo venidero.


El debutante colombiano Luis Bolivar cayó de pie en Quito. Le cortó una oreja a cada uno de sus oponentes, y lo que es más importante, dejó su cartel en alza para las ediciones venideras de esta feria.


A su primero, el de la confirmación, le hizo un trasteo limpio y templado, basado principalmente sobre la mano diestra, que tuvo eco en los tendidos. También con la mano zurda logró muletazos de buen trazo. Mató de estocada entera y en buen sitio, y la autoridad le concedió la oreja.

Su segundo fue, sin duda, el mejor toro del encierro. Marianillo, de Huagrahuasi fue un noble y colaborador ejemplar, que además tuvo transmisión y franquía en sus embestidas, por ambos pitones.


Bolivar estuvo aseado con él, aunque se echó en falta mayor ajuste y cercanías en su toreo por ambas manos. Quizá molestó mucho el viento al torero de Cali  y por ello su labor no fue del todo redonda. Se tiró a matar con mucha verdad y dejó un espadazo en gran sitio, de efecto fulminante. El público sacó pañuelos y la autoridad concedió el apéndice que le permitió abrir la puerta grande y acompañar a Su Majestad, Don Sebastián, en loor de triunfo.


Así las cosas, tenemos ya, al parecer, al triunfador del ciclo ferial quiteño del año 2009. Si me apuran, diré que Castella se lo merece, pues ha tenido una extraordinaria feria en las tres tardes en las que actuó. Sin embargo, quedan aún dos festejos en el abono, y todo puede suceder.



jueves, 3 de diciembre de 2009

FERIA DE QUITO. 6ta. de Abono.- CRÓNICA: Corrida de Expectación...

RESEÑA.-


Sexta corrida de Abono. Lleno, en tarde de mucho sol y viento persistente. Se lidiaron 3 toros de Huagrahuasi (1ro, 5to y 6to) y 3 toros del hierro de Triana ( 2do, 3ro, y 4to) desiguales en presentación y mansos aunque nobles en general, a excepción del primero, que tuvo clase y son en sus embestidas. Luis Francisco Esplá (sangre de toro y oro) ovación con saludos en ambos; José Tomás (sangre de toro y oro), ovación con saludos en ambos; Diego Rivas (obispo y azabache), silencio tras aviso y silencio.


Hace ocho largos años que el público de Quito vio por última vez a José Tomás en la plaza de esta ciudad. En aquella ocasión tuvo una actuación entonada, cortando una oreja y recibiendo un puntazo en su segundo oponente. Esta tarde, luego de todos esos años transcurridos, volvía a quito la figura agigantada y ya de leyenda del torero de Galapagar. Y como entonces, y quizá más aún hoy, la presencia de JT había despertado clamor y expectación inusitados. Todos nos las prometíamos felices, pensando y soñando que veríamos reeditar las tardes de gran triunfo del madrileño en las dos últimas temporadas., desde su retorno a los ruedos. Pero no, esta vez tampoco pudo ser.

Y todo en gran medida porque la materia prima primordial, el toro, no fue colaborador propicio para que se diera la apoteósis esperada en la tarde de hoy. La verdad es que el encierro compuesto por los toros de los hierros de Huagrahuasi y Triana, que habían sido grandes protagonistas de ciclos feriales pasados, en esta ocasión bajaron de tono y no estuvieron a la altura de circunstancias tan especiales como las de hoy.



El maestro alicantino Luis Francisco Esplá tuvo una actuación esforzada y siempre por encima de las condiciones de los toros que lidió. Su primero, un corpulento y atacado toro de Huagrahuasi, tuvo clase y transmisión en su embestida, pero su excesiva romana impidió, quizá, que su embestida fuera más larga y que tuviera un tranco algo mayor. A este, Esplá lo entendió a la perfección y lo recibió con solera y tersura a la verónica, haciéndose aplaudir de entrada por parte de la aficíon. 


Cubrió el tercio de banderillas con más voluntad que brillantez, aunque de los tres pares del tercio, el tercero fue un gran par, por reunión, colocación y dominio de terrenos.


Con la muleta estuvo en maestro, corriendo la mano con exquisito temple y suavidad en el toreo en redondo, de donde destacaron dos muletazos de gran empaque y profundidad. Cuando mejor lo estaba entendiendo y toreando, el pupilo de Huagrahuasi se rompió la mano izquierda, quitándonos a todos el caramelo de la boca, pues todo hacía presagiar una faena grande. Molesto y apesadumbrado, el maestro alicantino tomó la espada y pasaportó al buen ejemplar de un espadazo en todo lo alto. Recibió una muy fuerte ovación desde el tercio.



A su segundo, un terciado ejemplar de Triana, que embistió siempre sin emplearse y con la cara arriba, el veterano torero se la jugó de verdad, y tiró de oficio y valor para firmar un trasteo decidido con algunos pasajes de calidad, sobre todo por dominio de terrenos y poderío de su muleta. Lo pinchó en el primer viaje y dejó una media estocada arriba y en buen sitio; apenas constató la ubicación del estoque, el alicantino hizo el ademán de "ahí queda eso", y se retiró al burladero de matadores mientras el toro rodaba. Se escuchó otra atronadora ovación para el asolerado y añejo torero, que esta tarde decía adiós a los ruedos de Ecuador.


Como ya se dijo, José Tomás tampoco tuvo suerte esta tarde en Iñaquito. Penoso es que Quito no haya podido aquilatar la verdadera dimensión del diestro de Galapagar, aunque ciertamente esta tarde dejó en la arena de Iñaquito varios muletazos de bella factura, preñados de hondura, largura y verdad.


Su primero fue un toro manso y con clara tendencia a tablas, con el que José Tomás se inventó una faena a base de consentirle en los primeros pasajes del  trasteo de muleta. En las tandas siguientes, sin molestarle y mimándole mucho, fue metiéndole en la canasta hasta lograr varias tantas, sobre todo con la mano diestra, de enorme calidad y hondura: los muletazos fueron limpios y ligados, pese al viento reinante, y cada uno de ellos pareció eternizarse en el tiempo. Terminó su trasteo con unas ajustadas y templadas manoletinas, que fueron un gran colofón para su obra. Falló con la espada y por ello perdió el trofeo que prácticamente lo tenía en su esportón. Una lástima.



Con su segundo, que fue otro toro manso y muy agarrado al piso, José Tomás volvió buscar la forma de sacarle partido, logrando algún muletazo marca de la casa; pero al ver las mínimas prestaciones del de Triana, el torero se contagió en cierta forma de la modorra que transmitió su oponente. Esta vez también pinchó una vez antes de dejar media estocada desprendida. Saludó una fuerte ovación desde el tercio.


El torero local Diego Rivas tuvo una tarde opaca y anodina, pues no supo desentrañar las complicaciones y tampoco pudo sacar provecho de las bondades que le ofreció, por ejemplo, el primero de su lote, que fue un colorado ejemplar de Triana. Exigente galopó con son y alegría de salida, metiendo la cara con clase en los engaños. No se asentó con él en el toreo a la verónica, y permitió que el picador Braulio Almeida lo masacrara en el caballo, en dos puyazos fortísimos que acabaron con las buenas condiciones que apuntó el toro de salida. Tan culpable el picador como el torero, desde luego, pero se echó en falta un poco de sentido común  en el matador para cuidar al toro y dejar un material potable para la faena de muleta.


Así, el trasteo muleteril del torero de Latacunga fue aburridor y con poco contenido. Una pena, porque ciertamente el torero pudo tener buen material para hacer el toreo y triunfar, de haber sacado pronto al toro del caballo.


Con su segundo, sexto de la tarde, volvió a estar Diego totalmente espeso de ideas, sin ganas ni ambición. Mediada la faena de muleta, el toro buscó las tablas y el torero procuró insistir en esos terrenos, sin que aquello tenga ninguna emoción.


Terminó así una tarde en la que un maestro consumado se fue con su veteranía a flor de piel, aderesada con su siempre simpática sonrisa. Gracias torero, por todos los años que nos regaló con su maestría y particular personalidad. Se fue también el monstruo de Galapagar, el "inhumano", un torero de leyenda al que Quito, una vez más, no pudo ver en su real dimensión. ¿Volverás a Quito, José? Ojalá que sí.




martes, 1 de diciembre de 2009

FERIA DE QUITO.- 4ta. de Abono. CRÓNICA: Los tres, de vacío.



RESEÑA

Algo menos de tres cuartos de entrada en tarde de mucho sol y viento. Se lidiaron dos toros de Peñas Blancas (1ro.y 6to.), y cinco de Santa Coloma Internacional (incluyendo el 6to bis), deslucidos y complicados en general, exceptuando el 6to bis, que tuvo algo más de clase, movilidad y transmisión; pobremente presentados 1ro. y 2do. Uceda Leal, ovación y silencio; Antonio Barrera, vuelta y vuelta por su cuenta; Martín Campuzano, palmas y silencio.

La de hoy fue una tarde complicada para los toreros actuantes, fundamentalmente por el escaso juego que dio el encierro de Santa Coloma y Peñas Blancas. Limitadas las prestaciones de los bureles lidiados, que además no fueron fáciles para nada -tal y como es este encaste ganadero, por cierto-; para más inri, los tres diestros tuvieron como enemigo añadido al viento, que es un impertinente protagonista de todas las ferias capitalinas desde hace mucho tiempo. Algo habrá que hacer para remediar este inconveniente de una vez por todas.

El primero de Uceda Leal fue toro mal presentado -por chico- para una feria de la categoría de la de Quito, y que además acusó falta de raza y fuerza. Con él, el torero de Usera estuvo entonado y artista en ciertos pasajes del trasteo, toreando suave y con ritmo a la verónica, y luego, en tres tandas de multetazos por la mano diestra, llenas de plasticidad y hondura. También procuró brillar en el toreo al natural, pero la cosa no tomó demasiado vuelo, aunque hubo un par de naturales que fueron auténticos carteles de toros.

Y pare de contar, pues cada vez que el fino torero madrileño quería exigirle por abajo, el toro se escupía de la muleta y buscaba el abrigo de las tablas. 


Un mal viaje con la espada, que cayó en los bajos, hizo que su obra no fuera merecedora de una oreja, que a buen seguro la hubiera cortado de estar más fino con la espada. Recogió una ovación desde el tercio.


Su segundo oponente fue un incierto ejemplar de Santa Coloma, al que el torero de madrid dejó castigar en exceso en el caballo de Braulio Almeida. El toro salió hecho un marmolillo del castoreño y fue imposible hacer faena de muleta dadas las condiciones en las que llegó al tercio final de la lidia. Uceda abrevió, sin más.


Mal Santiguado se llamó el segundo de la tarde - que fue también mal presentado, al igual que el primero-, con el que se las vio el diestro sevillano Antonio Barrera. Saludó de capa algo acelerado y sin mayor lucimiento; con la muleta tampoco logró centrarse el torero, incomodado visiblemente por el viento; un toreo más sobre piernas y sin demasiado sometimiento fue el de Barrera a su primer oponente. Luego de una estocada desprendida hubo algunos pañuelos pidiendo el trofeo,  premio que no ameritaba la labor del diestro; la autoridad concedió  sin embargo una merecida vuelta al ruedo.

El segundo de su lote fue un toro serio, cuajado y muy en tipo del encaste, que peleó bravamente en el caballo de picar. Con éste, Barrera volvió a estar predispuesto y con voluntad, pero una vez más con demasiadas prisas y sin lograr someter de verdad a ese ejemplar, que tenía mucho para torear y pedía una muleta firme y sin dudas. Lo mató de una estocada arriba, algo desprendida, y esta vez el sevillano se regaló una vuelta que ni el público pidió ni la autoridad concedió.


El compatriota Martín Campuzano se las vio con un lote también complicado. Su primero fue uno de los ejemplares más hechos y cuajados del encierro, que no le dio facilidades al torero de la tierra; embistió siempre dando tornillazos, de forma descompuesta. Ante tal material, Martín no logró acoplamiento por ninguno de los dos pitones, aunque se evidenció las ganas agradar del torero local.

El sexto bis -que saltó al ruedo en sustitución del que resultò lesionado en el ruedo-fue el toro más potable de la tarde. Fue un bonito toro, serio por delante y armónico de hechuras, que tuvo un comportamiento más definido y claro ante los engaños. Un toro también para poderle y dominarle, pero que lastimosamente no consiguió Martín Campuzano.  Además, el viento sopló de manera persistente en incómoda a esa hora en la plaza.

Lo recibió alegre y firme toreando a la verónica, y hasta logró encender a los tendidos con un vibrante aunque algo tropezado quite por gaoneras. El inicio de faena fue esperanzador, pues hizo lo que debía de hacerse dadas las características del toro. También logró una primera tanta toreando con la mano diestra, que tuvo aguante y mando.

Fue feamente volteado en el centro del platillo y al parecer el percance mermó concentración en el torero, que a partir de entonces se espesó en su quehacer y no logró remontar la faena para obtener un posible triunfo. 

Lo pinchó arriba en el primer viaje y en el segundo encuentro dejó un estoconazo hasta las cintas, con mucha verdad, que hizo rodar al toro de forma fulminante. Escuchó palmas tibias al terminar su labor.


Al final, ni toreros puestos y curtidos en mil batallas en corridas "duras" como Uceda y Barrera, lograron descifrar las complejidades de los toros lidiados la tarde de hoy. El paisano, en cambio, tuvo una dura prueba para su limitado rodaje como matador de toros. Todo se andará, Martín...paciencia.








lunes, 30 de noviembre de 2009

FERIA DE QUITO. 3ra. de Feria.- CRÓNICA: Cumbre de Castella en Iñaquito


RESEÑA


Casi lleno, en tarde de mucho sol y ráfagas constantes de viento. Se lidiaron 6 toros de la ganadería de Vistahermosa, bien presentados en general y de juego desigual, faltos de raza y fuerza, a excepción del 6to. que fue bravo, noble y con mucha clase en sus embestidas. David Fandila "El Fandi", oreja y fuerte ovación; Sebastián Castella, silencio y dos orejas; Álvaro Samper, vuelta y silencio tras aviso. Álvaro Samper recibió la alternativa con el toro Jalador, de 462 kg. de peso. Se desempeñó bien en la suerte de varas el varilarguero nacional Nahúm Salazar.


La tarde de hoy tenía el aliciente especialísimo de la alternativa del torero de la tierra, Álvaro Samper, además de estar convocados en el cartel de esta tarde dos auténticos leones: David Fandila "El Fandi" y el galo Sebastián Castella. Y al reclamo de tan remadado cartel, el público capitalino se dio cita llenando casi en su totalidad el aforo de la Plaza de Toros Quito; algún que otro claro quedó en ciertos tendidos, sobre todo en sectores de contrabarrera.

David Fandila "El Fandi" no tuvo suerte en la feria de este año. Ninguno de los cuatro toros que lidió en las dos tardes que se contrató en el abono le permitió el nivel de lucimiento que el torero y el público esperaban . Con el primero de su lote, un toro alto de agujas y cuajado, cubrió un brillante inicio con el capote, y como ya es costumbre, estuvo sensacional cubriendo el tercio de banderillas, en el que sobresalieron el segundo y tercer par, que fueron un compendio de dominio, sitio y muchas facultades físicas. 

Apenas iniciada la faena de muleta, el astado de Vistahermosa tuvo un cambio de lidia y empezó a buscar al torero por detrás de las telas, sabiendo siempre lo que se dejaba al pasar. Así, El Fandi debió recurrir a su bien aprendido oficio y lo lidió sobre piernas y por bajo, con muletazos de castigo. Se fue tras la espada y dejó un espadazo entero, que hizo rodar al ejemplar en seguida. El público le pidió con fuerza la oreja que la autoridad de plaza concedió. 

Su segundo fue un toro violento y que embistió echando las manos por delante, defendiéndose en todo momento. Con éste, casi nada pudo mostrar el granadino con el capote; volvió a estar cumbre con los palos escuchando una gran ovación nuevamente por parte de la parroquia.

Su trasteo de muleta fue un auténtico toma y daca, con un toro que se vino arriba luego de las banderillas, pero que embistió por oleadas, dando tornillazos y tarascadas. El Fandi le plató cara, y lo que estaba siendo una faena de poder y de mucha emoción, quedó en nada al partírsele el casco de la pezuña izquierda, ante lo cual el torero de Granada debió abreviar.



El francés Sebastián Castella demostró esta tarde por qué ha sido declarado unánimente triunfador de la temporada 2009 en ruedos europeos. Evidenció la gran evolución que ha experimentado en dos trasteos de un gran poderío, solvencia y valor.

Con su primero ya dio muestras de lo dicho, toreando suave y terso a la verónica, llevando siempre muy toreado a su oponente. Realizó un buen quite por chicuelinas rematada con revolera, levantando las ovaciones en los tendidos. 

Su trasteo muleteril fue de poderío y firmeza, teniendo además como bases el temple y la ligazón de los muletazos en un palmo de terreno. Perdió la oreja que seguro la tenía cortada, por su reiterado fallo con la espada y el descabello.

Le formó un auténtico lío a su segundo, que fue un toro serio y muy montado arriba, con el que se peleó en el centro del platillo con un aplomo y una seguridad aplastantes. Fueron cinco o seis series de muletazos por ambas manos, en las que predominaron el sitio y el mando. El trazo de los muletazos no pudo ser siempre limpio, por el viento reinante en la plaza, pero así y todo, Castella dominó siempre por abajo al toro, con gran solvencia y valor.

Se fue tras la espada con mucha verdad y dejó una estocada algo desprendida y trasera, que no fue impedimento para que la autoridad, con gran criterio, conceda los dos apéndices del toro. Trasteo de gran figura del toreo, que no hizo más que validar el gran momento por el que atraviesa el torero de Beziers

 Jalador se llamó el toro de alternativa de Samper, tan bien presentado como justo de fuerzas y raza. Álvaro toreó bien con el capote por verónicas, corriendo bien los brazos y sacándose el toro hacia los medios, en lo que hizo augurar un triunfo para el torero quiteño. Sin embargo, luego del tercio de banderillas, el toro cambió de lidia y fue perdiendo el fuelle que demostró de salida, además de acusar su falta de raza en la muleta del toricantano. 

La faena de muleta de Álvaro tuvo algún pasaje interesante, aunque se le echó en falta mayor firmeza y ligazón para meter al toro en la canasta; el trasteo tuvo muchas pausas entre un muletazo y otro, a más de que Álvaro no supo capitalizar el volteretón, afortunadamente sin consecuencias, que le propinó su enemigo. Luego del suceso, la gente se puso muy a favor del torero, pero el peso de la responsabilidad de un día tan importante aparentemente le pasó factura. 

Requirió hasta de dos viajes con la espada para pasaportar a su oponente y la autoridad concedió la vuelta al ruedo como premio a la labor del nuevo matador de toros.

El sexto de la tarde fue un gran toro de Vistahermosa, que tuvo tranco, recorrido, franqueza y calidad en sus embestidas. Desde su salida, una vez que remató en los burladeros, Gobernador I galopó con clase y embistió sin reservas a los engaños. 

Trató  Álvaro de lucirse con el capote, pero el viento imperante a esas horas en la plaza no permitió demasiado lucimiento. Con la muleta pasó más de lo mismo; el viento no permitió que el torero quiteño estuviese a gusto, y tampoco logró estructurar una faena a la altura de las prestaciones del buen Gobernador I, que ofreció generosamente sus orejas al nuevo matador de toros. Luego de un pinchazo y estocada entera, tuvo que recurrir al descabello, con el cual tampoco anduvo acertado, perdiendo así una más que posible oreja en la tarde de su alternativa.